Cómo conseguí mi primer gran cliente
Esta historia comienza el año 2010, luego de que junto a mi equipo de rugby, Stade Français, me consagré campeón nacional de primera división.
Inmediatamente después de la final detecté rápidamente una oportunidad desaprovechada: miles de espectadores asistían a las finales, todos los asistentes era un poder adquisitivo importante, pero el equipo campeón no recibía auspicios significativos.
Me cuestioné inmediatamente cómo transformar esta situación en una ventaja comercial tangible.
Con una rápida adaptación, presenté un proyecto de marketing deportivo enfocado en auspicios económicos significativos, algo novedoso para nuestra directiva de club y nuestro deporte, el rugby, en ese momento. Aceptaron que yo fuese el encargado y comencé a buscar oportunidades en diferentes lugares.
Detecté una oportunidad específica con Movistar, gigante español de telecomunicaciones que ni siquiera nos tenía considerados inicialmente. Logré investigar que estaban buscando ingresar al rugby, con 4 equipos, pero me dí cuenta inmediatamente que por razones políticas no estaba mi club (actual campeón de Chile) incluido en este plan.
Implementé rápidamente una estrategia clara, visualmente atractiva y técnicamente robusta, que destacaba nuestro profesionalismo por encima de otros posibles candidatos. Esta estrategia captó rápidamente la atención de Movistar, permitiéndonos cerrar un acuerdo importante que significó un antes y un después en nuestra forma de entender los auspicios.
Esta experiencia confirmó algo clave en mi trayectoria: la capacidad de adaptación rápida y una estrategia clara pueden transformar oportunidades desaprovechadas en éxitos concretos en el mundo del marketing y los auspicios.
El auspicio se mantuvo por algunos años. Los dineros fueron siempre bienvenidos y abrió la puerta a que más empresas pudiesen entender que estaban frente a un deporte que valía la pena participar.
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